Cuando en alguna conversación sale el tema BDSM (siempre que sea fuera del circulo de quien lo practica), hay dos preguntas que surgen habitualmente y que son muy difíciles de contestar incluso para los entendidos.
Cómo es posible que alguien sienta placer causando dolor a otro y cómo alguien puede excitarse cuando le causan dolor.
Azotar y ser azotado, infligir o recibir dolor, sádico o masoquista, son dos caras de la misma moneda que inevitablemente han de ir unidas. No es fácil la explicación, pero somos afortunad@s y tenemos a una persona que podrá hacerlo sin duda.
Buenos días Sr. Marqués, expectante a todo lo que nos puedas decir del tema.
Sr. Marques: Buenos días Virginia.
Es curioso como mucha gente asocia el dolor a no sentir excitación y sin embargo, muchas chicas (hablo de chicas porque es lo que más conozco), adoran que les tiren del pelo fuerte o una penetración fuerte que también produce dolor, pero como es un dolor unido a la pasión, lo transforman en que son más deseadas o mejor folladas y cambia esa percepción. Pues demos un paso más, avancemos y hagamos ver a esas chicas que un dominante usa su cuerpo para "castigarlo", para disfrutarlo, para tomarlo como suyo, como una posesión, muchas ya con el hecho de entregarse se excitarían.
Si además este Dominante lo azota, lo castiga, pero a la vez lo mima y acaricia, puede hacer que llegue al clímax aun sin poder sentarse luego en una semana o teniendo que dormir de lado tres días a causa de los azotes.
Es más, eso es parte del placer del dolor, cuando al volver a tu vida rutinaria, al sentarte y notar los azotes, al moverte y sentir el dolor, recuerdas inevitablemente la sesión de sexo que has tenido y hace que vuelvas a excitarte.
O al llegar a casa, y al desnudarte ver las marcas en tu cuerpo, volverás a revivir la sesión y volverás a excitarte.
Una sesión no es solo el momento en el que hay sexo, sino que también es importante las sensaciones que hay después.

Virginia: Entiendo, veo aquí la sensación de placer que recibe la sumisa a través del dolor, durante e incluso después de la sesión. ¿Qué es lo que te causa placer a ti, o a otro Dominante?
Sr. Marqués: Algo muy similar, tanto en la vida como en el sexo hay algo que es mucho más poderoso, la mente. Para un Dominante, tener a una persona sometida y dispuesta a que hagas con ella lo que desees, incluso azotarla y “castigarla” es un placer increíble.
Si a eso le sumas la sensación de ir azotando y luego acariciar un cuerpo azotado y esas marcas que tú has dibujado, el placer es mucho mayor.
Virginia: Has comentado en muchas ocasiones, que no te gusta el dolor por dolor sino como forma de conseguir placer, ¿Te excita también las sensaciones que provocas en tu sumisa?
Sr. Marqués: Por supuesto, me da mucho placer ver como cuando la he azotado y le toco, está excitada y chorreando.
Virginia: ¿Qué instrumentos o juguetes sueles utilizar?
Sr. Marqués: Me gusta atar con cuerdas o esposas y usar varas, gatos y fustas.
Virginia: ¿Tienes en cuenta los que sean más del gusto de tu sumisa?
Sr. Marqués: Sí, pero uso los que me gustan a mí para divertirme y así que mi sumisa disfrute con mi diversión.
Virginia: Entiendo que se descubre la tolerancia al dolor poco a poco, se van rebasando límites, ¿Quién controla esos límites, el Amo o la sumisa? En las charlas que he tenido con varias sumisas me han comentado que su Señor conocía su cuerpo mejor que ellas, es por eso que hago esta pregunta aunque pueda parecer ilógica.
Sr. Marqués: El Dominante, si es bueno, va aprendiendo y averiguando.
Virginia: ¿Cómo? ¿Cómo aprendes y averiguas tú?
Sr. Marqués: Explorando y mirando sus reacciones, observando como su cuerpo se mueve tras los azotes, viendo si desea más y más fuerte, o no…
Empatía Virginia.
Virginia: ¿Crees que el dolor y la humillación van de la mano?
Sr. Marqués: No. Pero ambas cosas me gustan.
Virginia: ¿No implica humillación estar expuesta, atada y siendo azotada? Quiero decir, ¿no es eso parte del placer para un Dominante, el tenerla a su merced como un juguete? Y por otro lado, ¿no es parte también eso del placer de la sumisa, saber que su Señor puede usarla como quiera?
Sr. Marqués: Sí, pero parte, para mi la humillación va mucho más allá, eso digamos es lo básico.
Virginia: En este momento tengo mil preguntas que necesitan de muchas respuestas, pero no quiero ser acaparadora, dejaré que vosotr@s tengáis la opción de preguntar... Si el Sr. Marqués está de acuerdo, claro.
Sr. Marqués: Por supuesto que estoy de acuerdo Virginia, me parece los mejor.
Aquí lo tenéis, yo creo que es un tema muy interesante y sé que tenéis muchas preguntas, no seáis tímid@s, ¡hacerlas! Cuantas más preguntas más información tendremos tod@s y yo estoy deseando saber, soy curiosa, no lo puedo evitar.
Es vuestro momento…¡¡Adelante!!